jueves, 17 de diciembre de 2015

EL VIENTO A LOS CINCUENTA




Después de estacionar el auto en el quinto piso y bajar las escaleras, ambas con los tacones que más les acomodaban, una cuidando que el vestido no levante con el viento que suele meterse en donde no le llaman y la otra ocultando los calzones largos que asoman por arriba de la pretina del pantalón de mezclilla que aprietan sus carnes redondas, abundantes y bien formadas, caminaron -con calma para no sudar- las dos cuadras que separaban el teatro del estacionamiento. 
Hay una larga cola de los que no alcanzaron boletos. Traen los suyos, obsequio directo de quien se va a presentar. 
Cubiertas por la penumbra del teatro, la música se les mete directo a la sangre que agarra la velocidad del ritmo de la salsa cubana. Aplauden y gritan bravo sin pena alguna, se abanican los sudores menopáusicos con el programa de la presentación. Al terminar salen entusiasmadas, jacarandosas y colmadas del sonido del viento de saxofones, clarinetes, trompeta y voces potentes, apresuradas a comer más música y la posibilidad de bailar también.
El show programado en la plaza adornada con las mesitas y sillas de los restaurantes aledaños, no llegó a las once ni a las doce, así que la audiencia frustrada comienza a despejar el área, ellas terminan de cenar, vacían sus copas de vino, fuman los dos últimos cigarros de la cajetilla y pagan la cuenta para regresar caminando por el auto. Será para otra ocasión.
A las doce el glamour de las siete de la noche se ha desvanecido. La pintura de labios se quedó en las copas y el pelo arreglado lo despeinó el viento. Caminan con calma a su regreso.
-Este maldito sostén que se me sale del escote.
-Le hubieras alargado los tirantes.
-No porque se me caen las tetas.
-A esta altura chula, es una por otra.
-Quizá ya no debería usar nada.
En el quinto piso del estacionamiento el calzón asoma sin reparos y el viento levanta el vestido mientras suben al auto. Se miran, ríen. A ninguna le importa.


Escrito por Alicia Ayora Talavera 

martes, 8 de diciembre de 2015

EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE "EVERYWHERE I LOOK AROUND"



                                                                                                       Tengo suerte, soy idealista

      
Con eso de que no hay verdad verdadera ni realidades únicas, uno puede o no aceptar que vivimos en un universo múltiple.

Aceptar implica que nuestra visión de las cosas es tan “real” como la de cualquiera y eso no significa que las visiones ajenas o las propias sean gratas, lo mejor de lo mejor, lo que todo idealista sueña; sin embargo es razón suficiente para replantearse las cosas que nos complican el convivir en lugar de pasar de largo, desechar o desvalorizar la realidad del Otro. Insistiré hasta el final de mi turno en esta vida, que es responsabilidad de todos nuestra convivencia y coexistencia.

Quien se niega a la idea de que vivimos en ese universo múltiple o que lo crea pero se niegue a aceptar que las visiones ajenas son tan valiosas como las propias, no sé qué tan consciente esté de lo que signifique “respeto” y de su responsabilidad en este convivir y coexistir. Tristemente puede no importarle. He ahí el dilema.

Así que ante el inmenso gusto por expresar mis concepciones de las cosas, sé que éstas coincidirán con algunos más, con otros menos, con otros nada, pero como dice mi amado Sabines, no quiero convencer a nadie de nada. Yo solo quiero decir.

Sobre el amor

El amor existe y es independiente de cualquier cosa que acontezca en la vida. Mi idea del amor se ha transformado en la cosa más pura y clara que había podido entender y experimentar y es por ello que tal y como dice la canción “El amor está en el aire, everywhere I look around”, así mismito lo veo. En su cualidad de cualidad, el amor hace querer tan fácil y tan difícil dejar de hacerlo y lo agradezco; lo agradezco porque estamos hechos para querer y ser queridos, ni aprendemos ni dejamos de querer porque el amor es una llama inextinguible, que traemos quizá por filogenia. El amor es cosa aparte. Las relaciones humanas sobreviven no por el amor, sino por el respeto en la convivencia; como el amor está en el aire, lo que necesitamos es aprender a convivir, sólo así la llama del amor se intensifica. El amor romántico es resultado de la dulce convivencia (¿y el sexo?). Dale amor al que odia, al que sufre, al que ama y verás lo que sucede.

Sobre el ser libre

La libertad no sólo es aquella que se concibe de uno respecto a los otros, del poder que puedan ejercer sobre nuestra persona física, sobre nuestra voluntad, sobre nuestro derecho; también la libertad está en la cabeza. Ser libre es no cargar con la inutilidad de la culpa de nuestros errores, disculparse con la facilidad con la que uno comete la falta, tener el valor de preguntar sin temor a la respuesta. Ser libre es respetar la libertad del otro, decir te quiero y cualquier cosa hermosa sin temor y sin esperar nada a cambio. Ser libre es asumirse como el único responsable de lo que se decide sentir, nadie tiene que cuidarnos. Ser libre es perder el miedo a pensar cualquier cosa, llorar sin temor y reír también, expresar sin subestimar al otro. Ser libre es dejar de conceder oportunidades a los demás. Las oportunidades se las da uno mismo. Merecemos repetir, dejarnos querer y querer mejor. Ser libre es no ser presa de ideas inamovibles. 


Y si así fuere para los otros, que vieran y sintieran como yo el amor en el aire y parte de la libertad en la cabeza, coincidirán conmigo en que el amor nunca hace falta, lo que escasea es el "respeto" y lo que sobra es confusión entre amor, convivencia y libertad.


Escrito por Alicia Ayora Talavera 

viernes, 27 de noviembre de 2015

ENTELEQUIA DEL AMOR







Sobrevivir a las inconsistencias

Sin resistirse a los cambios inevitables del entendimiento

Oh amor ¿entonces que eres cuando no te pareces en nada al que creí hacer?

Si no pesas, no dueles, no atas, no aprietas

¡Y estás!

Devenir…



Escrito por Alicia Ayora Talavera

jueves, 20 de agosto de 2015

EL JUEGO DEL LENGUAJE


Tantas cosas nos suceden
cuando tocan con palabras, con un gesto
una caricia o tan solo una mirada
el alma abierta siempre dispuesta
a la brisa, a la seda, a lo dulce
a la gracia, al amor
…ante la nada

Siente brisa, siente suave, siente gozo
y fortuna apasionada

Tantas cosas nos suceden
cuando se hiere con palabras, con un gesto
el retiro de caricias o se esquiva la mirada
el alma abierta siempre dispuesta
a la brisa, a la seda, a lo dulce
a la gracia, al amor
…ante la nada

Siente frío, siente pena, siente amargo
y que el mundo se le acaba


Escrito por Alicia Ayora Talavera

miércoles, 15 de julio de 2015

EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO...

Foto: Lucien Clergue

Los seres humanos estamos en continua trasformación, entendiendo por ello que nuestras experiencias nos hacen “ser” en nuestro hacer cotidiano. Y para poder “ser”, necesitamos estar en relación con algo o alguien. 
Vivimos en una mutua y constante respuesta con todo lo que nos rodea, así que las formas de relacionarse del ser humano con otro ser humano se definen en el hacer cotidiano, en el tú por tú. Todo comienza en ese lugarcito, metafóricamente hablando, donde dos personas coinciden. 
Hay muchas cosas que solo tienen sentido ante la existencia del otro, todo aquel que posee voluntad; sin los otros queda fuera toda idea de identidad, el yo, la dignidad como el derecho legítimo de existir, la humillación, la libertad, la obligación, el derecho, el poder, la desigualdad, la misma razón de existir, el éxito, el fracaso, la envidia, el reconocer-se…el anular. 
Solo puedo reconocerme como un ser humano digno y libre a partir del otro, así como también el valor de mis actos dependen del valor de los actos del otro, hecho que impide reconocernos en nuestra calidad de criaturas venidas por la misma suerte al mundo, en donde las diferencias han sido marcadas por el hombre y no por la vida en sí, para ella seguiremos siendo “una clase de seres vivos”. 
El reconocimiento en las relaciones del tu por tu es un punto de partida que encausa toda relación humana, y por ende lo que nos hace ser quien somos en cada relación. Acostumbrados a reconocernos por nuestras acciones olvidamos hacerle sentir al otro que independientemente de ello, ¡existe!, que importa, que vale su sufrimiento, su gozo, su congoja, su amor, su opinión, su voluntad, su libertad,  igual que la de uno mismo; cuando esto no sucede está demás decir que se le reconoce. 
En muchas ocasiones solo ante la desgracia es cuando uno se da cuenta que pertenecemos a la misma especie, que somos igual de vulnerables  y estamos atrapados por las mismas cosas. 
En esa relación del tu por tu ¿Qué sucede cuando no nos reconocemos? Nos anulamos. Así como el reconocer es un punto de partida en nuestra relación con la vida y el mundo, el anular también, y solo adquiere sentido cuando se hace sentir. 
No creo en el auto reconocimiento como algo que salga de uno mismo, tampoco el auto anularse. Eso solo puede provenir de la relación con los otros. Para que pueda reconocerme necesito del otro, y cuando esto no se da, la anulación viene por dafault. 
Y no es que se reconozca y anule por completo al otro en nuestras relaciones, nos la pasamos la mayor parte del tiempo en ese vaivén inconsciente. Nos perdemos en el reconocer por nuestras acciones y anularnos por las mismas. 

El que esté libre de pecado…

El que una entidad (gobierno o institución) no nos reconozca, es decir, nos anule, y viceversa, no es determinante para la vida de un ser humano ni tampoco para la subsistencia de la entidad. El reconocimiento en la relación del tu por tu, es fundamental para nuestra forma de vivir y de estar gozosos en el mundo.


Escrito por Alicia Ayora Talavera


jueves, 9 de julio de 2015

ME VOY A MORIR




Me voy a morir.
Es mi punto de partida. 

No me causa pasión lo que me rodea
Me voy a morir,
por eso la pasión me desborda ante las cosas
Por eso  lloro cuando leo, cuando escribo
Lloro cuando escucho, cuando me acarician

La libertad ajena es la mía
Me voy a morir,
por eso quiero sin condiciones
Estoy con quien quiere estar conmigo
Como puede estar conmigo

No puedo ser o estar a medias
Me voy a morir,
por eso cuando estoy, estoy completa
Cuando quiero, quiero completa
Eso no significa nada más que estar y querer 

Me río del mundo
Me voy a morir,
por eso la vida es absolutamente seria para mí
Por eso dejo que venga lo que trae
Y que se lleve lo que considere

Y sufro con pasión, hasta la médula
Me voy a morir,
por eso no pierdo el tiempo más que el necesario
En rencores,  juicios, tristezas, odios, reproches,
Lamentos, metas e injusticias mundanas
No pierdo el tiempo más que el necesario para soltar
Porque no sé cuánto me queda
Menos que ayer y un poco más que mañana 
Si aún la vida me contempla entre sus planes 

Me voy a morir, por eso 
Hago gula de la vida
Hago gula del placer
Hago gula del amor
Me la como a diario 
Me quiero morir repleta

No es lo mío ir muerta en vida por el mundo

Escrito por Alicia Ayora Talavera

miércoles, 1 de julio de 2015

DESAPEGO


Foto: J. Szabo

Tips para dejar de ser un bien acumulable para los demás.

1.-Mire a sus seres queridos y cuente cuántos son de su propiedad.

2. Relea cuantas veces sea necesario el tip 1

Cuando termine de contar en automático comenzará la sensación de desapego: se desprenderá de la enajenación sobre sus vidas, el amor legítimo recuperará su pureza, podrá querer al otro por quién es y dejará de negarle su “ser”.

Respetar la libertad de ser, a usted le hará libre (ya no será parte del capital del otro) y al fin podrá mirar “ser”a los que ama con gozo y amor por siempre. 



Escrito por Alicia Ayora Talavera

miércoles, 3 de junio de 2015

LAS REGLAS DE LA VIDA Y REDES SOCIALES



Durante las últimas semanas una serie de circunstancias y lo que leo en las redes sociales -convertidas en refraneros- me hicieron pensar en la forma tan frecuente de recurrir a frases que pasan de boca en boca como el patrón cruzado al caminar: movimiento filogenético de los seres vivos perfectamente coordinado haciendo posible el desplazamiento corporal; no requiere de reflexión o aprendizaje previo.

Con esa misma filogenia se recurre a frases simples para “motivar” a alguien, se dan por sentado, se creen regla, se aprenden sin cuestionar ni mucho menos imaginar lo nocivo que resulta en ocasiones el tragarlas en el sentido literal.

Sin importar de donde surgen son aplicadas como reglas generales muy bien digeridas, pegan con tal fuerza que en muchas ocasiones su incumplimiento acarrea miedos, inseguridades, frustraciones, culpas y una serie de tormentos mentales, de esos que le dan de comer a la psicología, psiquiatría y medicina.

El que quiere puede…Ojalá y el querer bastara. A veces voluntad y perseverancia es lo que sobra, pero si las circunstancias no ayudan puede resultar verdaderamente difícil alcanzar esa “verdad” y en otras simplemente imposible. Se olvida o ignora que la vida está formada por infinidad de condiciones, eventualidades, accidentes o como se prefiera llamar; saberlo o recordarlo puede hacernos la búsqueda más relajada.

¡Tengo que ser alguien en la vida! Comúnmente esto se vincula a lo profesional, al reconocimiento social, a la trascendencia, al éxito. Si aplicara la regla en todos los casos, la lista de “fracasados” o “Los nadie” (como diría Galeano) sería interminable. También ser alguien en la vida puede ser tener lo necesario para vivir tranquilo y lo profesional o el éxito, son un plus.

El que calla otorga… Pareciera que cuando alguien no tiene nada que decir es por falta de argumentos. Si aplicara la regla habría entonces discusiones interminables. A veces uno se calla porque no hay manera de entablar un diálogo con la pared, en ocasiones se tienen argumentos pero las habilidades para expresarlas se tambalean.

¡Se el mejor!  Esta es la forma idónea de estimular la competencia -a veces enfermiza, llena de rivalidades e inconformidades- en el mundo capitalista. Es una manera eficaz de aplicarle un cuatro a la tan mencionada autoestima. Tratar de ser el mejor es muchas veces desgastante sobre todo para aquellos que necesitan desarrollar habilidades (no siempre se logra) que otros traen por “default” y compiten por un mismo puesto además que “no siempre se está en igualdad de condiciones”

Pensar en “hacerlo mejor” en lugar de “ser el mejor” quizá haga la vida más relajada.

¡Cree en ti! Estar seguros de que somos capaces de lograr lo que nos proponemos. Creer en uno mismo depende como todo de una serie de circunstancias, entre ellas la relación con los otros. Ojalá y fuera cuestión de repetírselo incansablemente, aún de que el mundo se empeñe en convencerte de lo contrario (nos comparan, miden, etiquetan, discriminan). Entender que nuestra forma de pensar parte de medidas de valor (bueno, malo, bonito, feo, correcto, incorrecto, normal, anormal) no está al alcance de todos.

Y así podríamos hacer una lista interminable sobre infinidad de temas.

Ahora cuando estoy en mi papel de Constantine (thriller de acción dirigido por Francis Lawrence protagonizada por Keanu Reeves) luchando con la gente contra sus demonios en mi consultorio o fuera de éste, pienso si lo que digo no es el choro que todos repetimos, me doy permiso de dudar. Todo es cuestionable. Podrá sonar muy aventurado, pero no creo en nada como verdad última (hablando de frases), pero si en todo como posible.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

martes, 2 de junio de 2015

VERDAD VERDADERA






Será un poema del poema
una metáfora de sus metáforas 
y nostálgico de tanta nostalgia
para hablar de aquel sueño de mi sueño
melancólicamente melancólico 
que me puso triste de tristeza 
por perder la alegría de estar alegre 
con la mentira de tus mentiras 
que creí de verdad verdaderas.


Escrito por Alicia Ayora Talavera

SIN REGLAS DE NADA




Déjame descansar sobre tu pecho 
Reposar ahí mi cabeza atormentada
Que veles mi sueño, beses mi pelo
Sin reglas de nada

Despertar mientras sueñas
Mirarte en silencio sobre la almohada
Decir que te quiero sentir que me quieres
Sin inquietarnos por nada

Que no se distinga la noche del día
Dormir por ratitos, comer en la cama
Contarnos de todo, bañarnos juntitos
Antes que llegue mañana

Cuando se acaben los días
Suspirar de contentos, 
Por lo que hemos tenido
Por lo que se nos queda dentro

Volver a lo tuyo, seguir con lo mío
Vaciando de a poco aquel gozo que un amor distinto se calla
Ese que quiere cuando se está junto 
Y se olvida cuando se vaya


Escrito por Alicia Ayora Talavera

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA





Hay lugares de donde se sale sin retorno
¿Por qué dios ha dejado de elegir profetas?
¡Nos ha abandonado!.
¡Ay mi madre! ¡Si se entera!
¡Perdóname dios mío pero mi cuerpo pide el suyo!
¡Mi castidad duda de su ser! ¡Me iré al infierno!
No hay manera de escapar a los ojos de dios
Que me persiguen en cada uno de sus besos
En cada mordisco, en cada caricia.
¡Que me acechas! ¡Ay que castigo me espera!

Todos me miran…
Como si  alcanzaran a ver el rastro de sus manos
De su olor y su semilla
En la mirada llevo el desliz.
Me he quedado por dentro
Mirando estirarse la piel de mis caderas
Que rompen su estrechez
Sintiendo que mis senos se endurecen
Que mi entrepierna se sonroja
Cuando en mis sueños mis manos se deslizan.

Y la culpa recurrente
Cada día se hace más débil
¡Que no entiendo porque lo malo es!
¿Por ser sueño, por dejar de serlo?
Realidad si no existieras
¿Cómo saber que la fantasía es fantasía
Qué los sueños, sueños son?
¡Que el amor es verdad!
Y que el mundo ¡Es mentira!

El cielo ha sido prueba superada

¡Mi razón se extravía!
Placentera y afortunadamente…
¡Que tanto lo amo y deseo, que no veo más allá!
Que no existen los otros
Los que aún no llegan
Mi deseo solo es tuyo
Mientras la aventura se convierte en regla.


Escrito por Alicia Ayora Talavera

lunes, 1 de junio de 2015

LEJOS CERCA


Foto: Corinne Mercadier


Y después de tantos años 
                                                                                             estamos aquí pero tan lejos
                                                                                    
Sin saber en qué momento nos empezamos a extrañar

Extrañar a aquel de años atrás
a la que era yo 
                                                                                                                  al que fuiste tú

Nuestras manos han guardado en su memoria nuestros cuerpos
Que deseamos estando cerca,
                                                                                                     de lejos,  lo que fuimos
lo que nos deja el recuerdo

El ardor, el olor y lo que éramos el uno para el otro





Escrito por Alicia Ayora Talavera

miércoles, 20 de mayo de 2015

LIBERTAD DE EXPRESIÓN...



Pues como soy libre de expresarme según entiendo, lo haré del modo que me acomoda en éste momento, porque mi contexto e historia de vida hasta hoy no me han puesto en otro lugar para pensar diferente. Espero nunca estar en un lugar en donde me vea obligada a recurrir de lo que huyo.  

Libertad de expresión ¿tema delicado? Si.

Como siempre este asunto del lenguaje cada vez es más complejo, precisamente porque se vuelve más amplio a cada minuto ante nuevas circunstancias producto de nuevas relaciones con el mundo entre las personas y las cosas que necesitamos nombrar para darle claridad y sentido a nuestro pensar y actuar. Cuando hablamos de personas hablamos de conductas y hablar de conductas es hablar de pensamiento, de raciocinio. Aquí es donde surge el problema…todo aquello que implica subjetividad (pensamiento-conducta) es muy difícil de definir como algo concreto, inamovible.  

Para mí esto implica lidiar con conceptos, como lo llevo haciendo de unos años para atrás.

Revisando el significado de “Libertad de expresión”, amnistía internacional dice que es el derecho a buscar, recibir y difundir información e ideas sin temor o injerencias, relacionado con el derecho a defender la propia opinión y con el derecho a la libertad de pensamiento, consciencia y religión. Este derecho es importante para la dignidad de las personas y fundamental para el disfrute de otros derechos humanos.

Sí, yo sé que vivo en el sueño guajiro del diálogo, la responsabilidad social y el respeto a la dignidad humana (el derecho y deseo a vivir) así como el derecho a la libertad de ser y la obligación de dejar ser al vecino.

Supongo que mi derecho a expresar tiene un fin y es el de exigir un bien social.

Esto quizá suena descabellado para los que no creen en la libertad de expresión. ¿Cómo hacerles entender cuando están convencidos de otra cosa? No tengo idea.
Entre los que creemos en ese derecho ¿Cómo queremos ejercerlo?

Yo no sé...
Si la libertad de expresión incluye mentar la madre, ofender, elogiar, degradar, ensalzar, el silencio de una marcha pacífica, una burla o sarcasmo, una crítica, un diálogo, ya sea cantando, recitando, debatiendo, dibujando, escribiendo, son formas de lograr un cambio social ya sea solos, en pares, todos juntos dependiendo de la situación, entonces... ¿se vale todo? Parece ser que el respeto sale sobrando, si, aunque abunda gente en el mundo que no lo merece.
No estoy siendo sarcástica, de verdad no entiendo nada.

Yo solo sé que estoy en contra de todo aquello que atente en contra de la libertad y la paz que conlleva (en mis sueños).

Me aterra la idea de que la violencia -matanza o genocidio- sea una forma, tan solo una, de lograr o mantener la paz - no esa paz del sometido- la paz de la libre elección. 

Que alguien me explique...





Escrito por Alicia Ayora Talavera
8 ENERO 15

sábado, 16 de mayo de 2015

DE LA VIRTUD DEL LLANTO Y SUS LÁGRIMAS



Las manos de la ternura
O. Guayasamin

El día que se viene al mundo (o el mundo se nos viene encima) llega el primer llanto: reacción instintiva ante lo desconocido, la manifestación de lo que entró por los sentidos ante el cambio de lugar al que se estuvo acostumbrado por meses; el lenguaje más primitivo para expresar el sinsentido de todo lo que inicia y a falta de pensamiento ante la corta experiencia de vida, es señal de que sentimos y estamos vivos. Es un llanto sin lágrimas que acaba, una vez envueltos en un abrazo. 

Las lágrimas comienzan a surgir en los llantos posteriores probablemente estimuladas por el mecanismo fisiológico del mismo, pero suena más dulce pensar que surgen ante la exigencia irracional del bienestar del calor de un abrazo y del sabor de un pecho, de miradas y sonidos dulces cuando nos hablan y miran. Pueden ser ambas cosas, supongo.

En poco tiempo y para siempre las lágrimas expresan sentimiento; dolor o gozo, manifestación de nuestra consciencia, de lo más íntimo de nuestro ser, de nuestra sensibilidad y susceptibilidad ante el sentido, del poder para conectarnos con los otros -prueba de que no estamos solos o puestos al azar aquí entre todos los mortales. Es por eso que las lágrimas son como los bostezos, contagian; con solo verlas se pegan, sean mudas, resuenen, rocen, desgarren.

No hay vacuna preventiva ante el contagio, razón para haberse inventado demasiados prejuicios sobre ellas limitando su necesidad de expresar, su abundancia y condescendencia propia y ajena, al grado de motivar a algunos para salir corriendo, otros a endurecerse, la seriedad de aquellos que no desean perder la compostura, otros se apuran a jalar el gatillo, afortunadamente aún quedan muchos que se dejan contagiar.

¿La cantidad en la que llegan las lágrimas es directamente proporcional al prejuicio sobre ellas y al motivo del sentimiento?
Creo en lo primero...
y también en lo segundo.

A veces se llora a solas por necesidad, muchas otras por apariencia.
  
No hay nada mejor que llorar solos o en compañía de alguien haciendo a un lado los convencionalismos que pudren el cuerpo ante la urgencia de expresar sin reprimirse. Somos lenguaje y el cuerpo es el vehículo que lo manifiesta. Y si, así surgen las artes, pero no podemos negar que mientras se escribe, canta o pinta se llora. 
Se llora de sentimiento, nunca de razón.

Y no creo en santos, pero las lágrimas son sagradas, las propias y ajenas. Merecen ser ofrecidas y recogidas por el abrazo de nuestros pares.  

A éste contagio no hay que buscarle vacuna, de éste se debe padecer.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

sábado, 9 de mayo de 2015

SUEÑO





Todo es blanco, impregnado el espacio de neblina sin dejar visible una línea que divida piso y muros. A lo largo colocadas hasta el infinito, lavadoras centrífugas blancas que anidan cuerpos, entre ellos el de mi madre, que al verme acechar por el cristal transparente de la puerta sale y se desdobla. No es ella la que conozco, esta señora está muy vieja, arrugada con manchas en las manos, tan flaca y de pelo gris. Lloro mientras la miro sorprendida, repasando su rostro y sus manos ancianas. Es mamá, lo sé, es ella en mi miedo a su muerte, por eso no trae el cabello negro y espeso, resplandeciente en el contraste de la piel de su rostro blanco y liso, sus cejas gruesas negras en una curva perfecta para cualquier ojo que las posea. Despierto de golpe y corro a la recámara para comprobar que la madre de todos los días sigue siendo la misma, no concibo que se muera, no entiendo la muerte, solo sé que es ya no estar y no volver a vernos, tan solo tengo cinco años. No está en la cama, voy a la cocina, lava platos, me escondo tras la puerta para observarla, lloro, lloro días seguidos sin decirle a nadie aunque pregunten, no quiero mirarle a los ojos hasta que me libero del futuro días más tarde con el paso imperceptible a mi escasa consciencia del tiempo.


Escrito por Alicia Ayora Talavera

domingo, 12 de abril de 2015

SOLTANDO



                                                           Woman’s Head against a Red Background by Edvard Munch - 1893-1894

Cualquier partida siembra.

¿Cómo esperaría mi último minuto, mi último suspiro, mi último pensamiento si se me concediera la oportunidad de estar consciente de la llegada irremediable de mi muerte? 

...decir tranquilamente
que estoy bien esperando paciente 
a que entre el último rayo de luz por mis pupilas


                                                                             quizá primero tenga una lucha encarnizada                                                                              entre el tener que irme cuando no quiero
                                                                             y mi deseo inútil de quedarme, de dejar lo
                                                                             que más quiero, todo lo que tengo y no                                                                                    podré disfrutar más...

y así empezar a soltarlo.

Irme sin lamentar todo aquello que ya resultará inalcanzable y respirar pausado mientras hago el recuento de lo disfrutado, de la realmente vivido.
                                               Arrepentirme de lo arrepentible sin lamento, soltar lo que no fue sin tormento, así, suave, sutil y despacio haciendo la espera de ese último minuto un momento de paz. 

                                        Irme sin la angustia de lo que se queda sin mi presencia.

Quizá no piense en nada y solo quiera dejar de ver la luz
                                                                            rodeada de quienes quiero y me quieren
               saber que a quien hice daño me ha perdonado.


Nadie merece morir solo y sin saberlo.



Escrito por Alicia Ayora Talavera



viernes, 13 de marzo de 2015

¡NO VOLVERÉ A LEER NINGÚN LIBRO!




Mientras iba leyendo aquel libro enorme de más de 900 páginas su corazón subía, bajaba, crecía, se reducía, se apasionaba.

También suspiraba, gemía, lloraba, se entristecía…casi siempre se alegraba. A veces le odiaba por cosas tan ciertas que decía, pero feliz las recordaba. 

Algunas noches quería leerlo pero la fatiga agobiaba, el libro dispuesto sobre la cama con ganas de ser leído siempre paciente esperaba.

Quería tenerlo en su pecho todos los días, le besaba, olía, acariciaba. Miraba sus letritas, las subrayaba. Lo llevaba en el portafolio, lo metía al baño, también bajo la sábana.

Le juró leerlo despacio para que durara hasta la muerte. Pero eso era imposible, había sido engañada.

Aquel libro se acabó. Le grito cosas, le pidió perdón, lo lanzó al piso, le arañó la portada.
¡No volveré a leer ningún libro! Gritó, eso era imposible y un segundo después berreó desconsolada.

Se sintió desecha, vacía, desmembrada y los primeros días sentía que de nostalgia se ahogaba.

Por un tiempo no leyó libros ¡sentía que los odiaba! pero en el fondo sabía, que lo mejor de la vida fue estar enamorada. Que cada libro era distinto por su historia contada, si era eterno o no duraba, era lo de menos, al final valía la pena vivirlos, gozarlos con todas y cada una de sus subidas y bajadas.


Escrito por Alicia Ayora Talavera

MICRO HISTORIAS DE AMOR Y OTROS DESPECHOS



Micro historia 1 
...cual fue su sorpresa después de una noche arrebatada. 
Ella nunca le llamó.
Fin

Micro historia 2
...sabía que sus lágrimas eran mal augurio.
El amor prefirió suicidarse.
Fin

Micro historia 3 
...frente a la cama que habían compartido por noches enteras
rabiosa le gritó ¡lárgate y llévate lo que quieras!
Se llevo su corazón.
Fin

Micro historia 4
...me comprometí a amarle siempre.
Pero llegaste tu.
Fin

Micro historia 5
...le diagnosticaron mal de amores, se enamoraba fácilmente.
la psiquiatría desconocía que lo enamorable abundaba.
Fin

Micro historia 6
...y después de años de injurias, diferencias, reproches
murieron juntos y felices para siempre.
Fin

Micro historia 7
...enamorarse era asunto del cerebro.
No del corazón.
Fin


ESCRITO POR ALICIA AYORA TALAVERA



domingo, 8 de marzo de 2015

¿INGENUIDAD, OPTIMISMO?




Por más que intente, no encuentro la forma de contradecir que la vida ha sido generosa, muy generosa conmigo. Como única explicación razonable hasta hoy, atribuyo esta suerte a un cierto grado de ingenuidad o quizá de optimismo, no se si me he negado a ver la vida como dicen que es refugiándome la mayor parte del tiempo en mi imaginación y mis sentidos. Haciendo memoria, creo que he vivido una vida ordinaria, simple y tan relajada que la palabra frustración me suena extraña y desconocida y la tragedia me suena a la desventura de la guerra y la violencia. Quizá solamente soy un ser humano que vino sin frenos, o con mucha hambre de vivir porque nada me ha detenido.

He vivido cosas difíciles como todos. La que más ha requerido de entereza me llevó de la mano a la banca de los que alcanzan paz, después de haber entendido que la única certeza es la misma incertidumbre. Para mi no es que la vida cambie en un segundo, eso creemos porque vivimos de expectativas, creo que la vida tan solo sucede. Solo podemos tener bajo control nuestra voluntad, nunca la de otros, nunca la voluntad de la vida misma. A mi la incertidumbre me libró del peso de todo aquello que cargué en algún momento y también de todo aquello que me pudo haber pesado.

Algunas veces siento que no entiendo nada de como dicen que es la vida, pero me retracto cuando pienso que tan solo es que la entiendo diferente, más que explicaciones me dejo llevar por sensaciones y todo ha salido a pedir de boca, lo sé porque estoy rodeada de todo lo que necesito, de la gente que me quiere y quiero.
  
Y bueno en esa forma de vivir ingenua, no me creí aquello de que los golpes de la vida nos enseñan a ser fuertes, yo siempre me he sentido fuerte porque en mi vocabulario la palabra debilidad no estaba inscrita. Que dejaría de soñar en algún momento porque la vida no es color de rosa, la mía era y sigue siendo de colores, todos los necesarios para poder distinguir las cosas y hacerla visible. Si hubiera creído ambas cosas mi mundo de fantasía, o ese sueño del que no he despertado, se hubiera perdido cuando llegó a mi vida mi hijo Carlos.

Una vez más comprobé que ese tipo de afirmaciones o discursos no aplican en el mío, me jacto de ser muy optimista y poco realista. Si fuera realista,  no habría luchado tanto y hubiera aceptado los diagnósticos desoladores sobre la vida de mi hijo.

Mi vida ha sido todo lo contrario. Primero llegó mi hijo Ray, la luz de mis ojos, para amortiguar el camino. Mi persona favorita amarró con su sensibilidad una capa de la mujer maravilla a mi garganta para seguir volando. Ray es mi maestro de vida, con él he podido corregir mis trastadas, aprendí a escuchar mi corazón y hacer a un lado la razón, solo así se sobrevive a cualquier cosa. Solo así he podido ser la persona que Carlos ha necesitado.

En realidad, la prueba si de pruebas se trata, no fue Carlos, fue Ray. Una prueba a mi humanidad, a mi razón, a mi corazón, a mi entrega, a mi amor de madre, a mis defectos, a mi entereza, perseverancia, compromiso, voluntad. 

Entré al ruedo. Jamás imaginé que entre el dolor de lo no imaginado, Carlos traía bajo el brazo regalos que sigue sacando. Carlos mi bebe por siempre, también mi maestro de vida, con el que he aprendido cosas fundamentales como la responsabilidad por el otro. Con él, he agudizado mis sentidos. 

Y durante el camino, entre subidas tortuosas y bajadas casi de caída libre, la vida seguía siendo para mi maravillosa, quería gritarlo al mundo. Nunca tuve el menor reparo en compartir la llegada de Carlos, ni su biología, ni mi sufrimiento.

Escribir ha sido algo terapéutico para mí desde siempre (antes no lo sabía pero hoy puedo decirlo que así fue) Guardo mis diarios de niña y adolescente. Así nace la idea de escribir mi experiencia con Carlos. 

Y como he dicho en otras ocasiones ya sembré un árbol, tuve dos hijos, y escribí un libro, pero no puedo morir tranquila, quiero más árboles y libros.



Resumen de discurso, presentación de SOMOS UNO, FILEY 2015


lunes, 2 de marzo de 2015

DAMASIDAD Y CABALLEROSIDAD ES ASUNTO DE BUENOS MODALES Y NO ASUNTO DE EQUIDAD DE GÉNERO




Padre y madre hicieron su mejor esfuerzo por inculcarme buenos modales, esos que invitan a quien esté junto a mí a sentirse cómodo.

En mi concepto no entra lo femenino ni lo refinado (imposible cumplir con esos requisitos, ahí les falló y lo agradezco, me dejaron ser yo).

Mi damasidad es con hombres y mujeres. Abro puertas, jalo sillas, pregunto que quiere beber cuando vamos a cenar, regalo flores, quito los zapatos, sobo pies, dejo pasar de primera, ayudo a bajar un escalón, pago la cuenta, beso mano, cambio la llanta ponchada, doy un lugar en el camión si le toca ir parado, declaro mi amor.

Que hagan todo eso por mí no me minimiza, al contrario, me enaltece: depende desde donde lo vea yo y por supuesto el caballero. Que hagan todo esto por mi, no me quita el poder que tengo sobre mis decisiones, sobre mi vida y eso muchos caballeros lo saben cuando demuestran su caballerosidad. 





Escrito por Alicia Ayora Talavera 

jueves, 12 de febrero de 2015

SIDDHARTHA Y MI IDEA DE LA TRANSFORMACIÓN



Herman Hess era sabio ¡vaya alegoría a la vida humana que nos obsequió!

Creer es necesario para darle sentido a la vida, y hacerlo sobre la esencia de las cosas puede inspirar a seguir viviendo… y con pasión. Nunca la encontraremos (para quienes perdemos el tiempo pensado en ella, por supuesto) si se busca como algo específico o individual, porque quizá está ahí, en el general, por ejemplo la raza humana o en el universo: la esencia es lo que hace ser a ese algo o alguien, no es una sola cosa, es una telaraña infinita de relaciones.

Explicarme esta idea de la esencia me relaja y mi panorama del mundo se pinta más iluminado, se convierte en un punto de partida en mi ser y quehacer cotidiano.

¿Será la  relación parte de la esencia humana, del ser (como somos) y el ser con el otro y con lo otro? Definitivamente creo que sí. Somos parte de un conjunto que conforma el universo donde todo es relacional: nada está aislado. Somos a partir de los otros, sin ellos no somos nada. Sin mi madre no soy hija, sin mis hijos no soy madre, sin masculino no soy femenino y así.

Y ser parte de ese conjunto, universo o como prefiera ser llamado, que para serlo las cosas que lo conforman tienen que estar en relación, tengo la impresión de que éste tampoco se acaba, es como un fin relativo, quizá sólo se transforma, la vida en la muerte, el amor en desamor… quizá en odio, la paz en guerra, la unión en separación, la infancia en adolescencia, la adolescencia en adultez y ésta a su vez en vejez, el camino en llano, el día en noche, la historia de un libro en la historia de vida de quien lo lee, también una canción a quien la escucha...Se transforma porque tenemos memoria, y aun así no sabemos si todo se acaba con la muerte.

Posiblemente todas mis explicaciones sobre las cosas son un simulacro, el maquillaje o la representación del sin sentido; una forma de hacer visible lo invisible, o la creación de algo ante la nada. En nuestra búsqueda constante ahí estamos tras la razón, la felicidad y la belleza, convencidos que estas cosas son alcanzables cuando quizá están ahí, aquí, en todo momento, en nuestras narices, en todas y cada una de las cosas, personas o situaciones que nos rodean, y según entiendo, es lo que acaba reflexionando Siddhartha…mientras nos sumergimos en un caos ideológico, frustración ante la infelicidad y ceguera ante la belleza. Sufrimos.

Todo sería tan fácil vaciando el corazón de todo contenido y así evitar el sufrimiento. Esto me suena triste y frío ¿a que venimos al mundo si no a sentir? Aún que a nadie le guste, sufrir sirve, si no pregunta a los poetas, a los músicos, al arte, a ti, a mi.  El sufrimiento es dolor; diría Ciorán: es un estado orgánico que nos pone líricos, y ponerse líricos nos inspira a crear, y para crear hay que carecer, como bien dice Christlieb al hablar de la melancolía como el sufrimiento de cuando se acaban las cosas -yo diría cuando dejan de ser lo que eran y se han transformado.

Así que para evitar sufrir tendríamos que transformar nuestra idea de amar en lugar de creer que dejamos de hacerlo (yo no estoy dispuesta a perderme de ello). Para no sufrir habría que transformar la forma de relacionarse en lugar de creer que se rompe con todo. Tendría que aislarme del resto de los hombres, del teatro o representación de su sin sentido que puede y no cuadrar con el mío, aislarme de todas las cosas que me provocan pasiones -algo a lo que tampoco estoy dispuesta a renunciar si eso fuera posible- y así no sufrir. Acabar, finalizar o terminar suena drástico, casi como que me arranquen un pedazo. Pensar en la transformación da la oportunidad de volver las piezas del rompecabezas de la vida en  material maleable, flexible, acomodable.

¿Matar toda pasión no requiere romper toda relación? Visto desde mi idea de la transformación, como nada se acaba, podremos pasar la vida tratando de huir del yo o llegar al no-yo que buscaba Siddhartha, y no habrá forma de llegar. Ayunemos, meditemos, detengamos la respiración,  llevemos una vida de ascetas, nos emborrachemos, demos un viaje con heroína, o cualquier otro intento por romper con las pasiones, los deseos, y así dejar o evitar sufrir, solo podremos lograrlo por unos momentos. No hay forma de exterminarlos, pero creo que hay manera de transformarlos. ¿Acaso con un corazón vacío -si es que pudiera vaciarse- puedo apreciar la belleza y el valor de las cosas? Matando los sentidos –si acaso pudieran matarse- matamos el recuerdo y quizá a si podremos evitar el sufrimiento. Pero seremos unas tabulas rasas y yo me niego. ¿Cómo no?

Pasar horas pensando y tratando de explicarlas puede parecer estúpido y banal para aquellos que prefieren acumular, lo que a su vez es tan estúpido para aquellos a quienes otras cosas dan sentido, y ahí estamos todos en una parte guiados por ideas u opiniones y en otras arrastrados por necesidades y deseos, al final somos parte de la "locura inocente y la alegría ingenua"* de la humanidad que el sabio y ya adulto Siddhartha dejó de ver como despreciable, porque "solo así los hombres cumplen lo imposible, realizan largos y duros viajes, exterminándose los unos a los otros, soportan sufrimientos infinitos y resisten todo"*. Esto es la vida. ¡Ay!

Así que ahora antes de hacer un juicio trato de no olvidar preguntarme ¿Quién soy yo para matar el sueño del vecino?


Escrito por Alicia Ayora Talavera